TÍO EN PRÁCTICAS
Os presento a Pablo:
Éste chavalín tan guapo y tan simpático es mi sobrino Pablo. Tiene 5 meses y medio y una sonrisa espectacular.
Desde el día 18 de Junio a las 3.30 de la madrugada, tengo el carnet oficial de ‘Tío en Prácticas’. Sí, lo sé, estamos a principios de Diciembre. Es mi sino. Tan bien lo quiero hacer, tan ajustadamente quiero expresar todo lo que siento que los post se alaaaaargan y permanecen más tiempo del debido hibernando en esa capsula intertemporal también conocida como 'borradores'. Cápsula en la que 281 textos esperan a que las musas decidan tocar con su porra mágica al autor.
Tras esta introducción-excusa barata, vamos a contar con todo lujo de detalles el parto de mi hermana y mi status de tío recién adquirido.
Todo comenzó el 16 de Junio a eso de las 9 de la noche con la rotura de aguas. La sabia de la tribu, también conocida en el ámbito familiar como ‘máma’ ( en mi casa es con acento en la primera 'a'), ya hace días que venía diciendo cosas bastante crípticas como:
-La cara ya le está cambiando, esto está cerca.
-La rotura de aguas han sido blancas...Hummm...Buena señal.
-Pronto será luna llena...Hay que estar preparados.

Esa barriga está muy baja, la cosa está casi a punto. Cuando el cuco cante en las montañas, y el buho ulule en el valle , habrá llegado el momento.
ADVERTENCIA: Mujeres encintas, a punto de dar a luz, o con la esperanza de que el parto no duela: ¡No leáis el párrafo siguiente! Quedaros con esta idea: El parto no sólo es indoloro, es relajante, rápido y sólo provoca sensaciones placenteras.
Para fijar ésta idea en vuestro subconsciente, os propongo un mantra: 'parir e fácile e divertente'. Si lo repetís 2 trillones de veces, puede llegar a convenceros. Para poder creer aun más en ésta novedosa idea podeis acompañar el mantra con el visionado compulsivo de imagenes de bebes monísimos a la par que irreales, como los de Anne Geddes. Ejemplo:
¡Ohhhhhhhh! ¿Como va a doler?¡Si son chiquiticos y rebonicos!¡Y caben dentro de una calabaza!... (Esto debería ser un consuelo siempre y cuando la calabaza no pese 140 Kg y sea la ganadora del concurso de calabazas de Villaconejos del Condado...Ups, ¿lo he escrito o lo he pensado?). Emmmm. ¡Vamos todas conmigo: "Parir e fácile e divertente"!...¡Otra vez!...¡Y otra!
Ahora que las más sensibles al tema no están, puedo expresar en toda su crudeza un parto. Un dolor que los hombres nunca experimentaremos. De ser así, sólo pariría Chuck Norris y la especie se extinguiría. Aprovecho para dar gracias a Dios por evitarnos ese sufrimiento. No sé que és lo que nos quitó para compensar, pero gracias. Os lo digo yo, que me considero fuerte y cuando tuve el cólico al riñón y la otitis me amorraba al Nolotil como un poseso.

Ya tengo un nene por parto natural. Y el embarazo, ostia, fue de puta madre, no tuve que dejar de dar patadas voladoras ni nada. En cuanto se me curen los puntos, voy a por la parejita.
Y es que, menudo parto... Pobre hermana mía, en vez de un niño, los tiempos daban para haber parido un niño gigante. Desde la rotura de las aguas hasta que Pablo asomó su cabeza al mundo: 30 horas...¡30!

Pablo en la mente de mi hermana era como una de las esculturas hiperrrealistas gigantes de Ron Mueck.
La espera fue... desesperante. Redudante, lo sé, pero es lo que mejor expresa el sentimiento. Le tuvieron que provocar el parto tras 14 horas en el paritorio. Al final, el amigo Pablo no parecía querer (o poder) salir, así que tuvieron que sacarlo mediante una cesárea no diría que de urgencia pero sí rapidita. La cosa da para pensar bastante pero como al final todo ha salido bien, no es menester darle más vueltas. Eso sí, te das cuenta de que un parto siendo como es una experiencia maravillosa -de hecho es el mejor motivo que se me ocurre para pisar un hospital- no es algo exento de riesgos o complicaciones.
Mi sobrino decidiendo si los pelos de mi cara son una curiosidad por la que maravillarse o algo horrendo por lo que llorar.
Con el status de tio alcanzo el último de los títulos que se otorgan en juventud... cof,cof, ejem,,, ay, qué tos...
Los próximos títulos a alcanzar serán ya los de suegro, o abuelo y esos, a no ser que Diego decida comprase una cabra, abrazar la fe de la iglesia de Filadelfia y arreglar un casamiento, esperamos alcanzarlos a su debido tiempo.
Así pues, en mi entorno dejo de ser Toni a secas, para ser el Tío Toni. Si estuviéramos en mi pueblo, donde tíos y tías acostumbran a ser ‘titos’ y ‘titas’, sería el ‘Tito Toni’. Que parece el nombre de una marca de pasta italiana...

Del mismo modo, Tere pasa a ser la ‘Tita Tere’. Me vienen ecos a islas paradisíacas y arrecifes de coral.
Cosas que ver en los mares del sur: la Vaitiare -ya bastante viejuna-, el típico cocotero de todas las fotos y el atolón de ‘Titatere’.
En fin, tras éste absurdo momento 'Titotoni' y 'Titatere' achacable, siendo generosos, a que cuando escribo éstas líneas la modorra me embarga y el control de calidad antiparidas que, habitualmente me impongo con mano férrea, tiende a fallar bastante cuando tengo sueño, pongámonos -sólo un poco- serios.
Mi hermana ha sido madre. Y cuando eso ocurre aparecen sentimientos de lo más curioso. A pesar de estar ya en la treintena, cuando pienso en ella sigo viendo a la niña pequeña que no pronunciaba bien la ‘erre’ y me llamaba su ‘tete’. Esa niña con la que jugaba a poner los pies en la bandeja trasera del coche camino al pueblo ( un peligro, lo sé, pero en los 80 las cosas eran así). La misma a la que timaba de pequeñitos cuando a la hora de dormir le hacía que me contara anécdotas de su colegio. Y cuando ella me preguntaba a mí, yo ya estaba roncando hacía rato...
Y es por eso, que cuando ves a esa niña, ya mujer, tener a su hijo en brazos...Bueno, es un poco raro. Supongo que tiene uno con sus hermanos una cualidad que hace ésta experiencia muy intensa: los conoces desde que naces/nacen.
Y claro, la emoción es múltiple, porque no sólo te alegras por ella, por su familia. Es mucho más que eso: es que conoces cómo piensa esa persona desde el minuto uno,lo que ha vivido, lo que le duele, lo que le hace reir, cómo reacciona ante todo tipo de situaciones. Y quizás antes sería distinto, cuando los hijos dejaban el nido a una edad prudente, pero ahora que el que más y el que menos está en casa hasta los 30...
Precisamente esos años, 30, hemos convivido mi hermana y yo bajo el mismo techo.
En fin, que muchas felicidades a la nueva familia que es la nuestra.
Mari Carmen, Eliseo y Pablo, la nueva familia...La tarta no se la van a comer entre los tres. Detrás de la foto hay más gente







Nuria dijo
Además de matarme de la risa me mataste de la ternura.
Yo tengo dos hermanos y me hiciste pensar mucho en ellos y su relación con mi hijo, y mi relación con sus hijos. Esa maravilla de que ahora además de hermanos somos los tíos de tus hijos, es una prolongación de aquella relación que ya viene de años.
Si los post demoran para ser tan tiernos valen la pena
Saludos
Nuria
Desde Costa Rica
9 Diciembre 2008 | 07:18 PM